En estos días siento un remolino interno hecho de rabia y esperanza.
El caso Errejón (y los que han salido junto con ese), por un lado, me ha provocado una especie de re-traumatización.
Me ocurre cada vez que alguien que se supone que nos debería proteger y hacer nuestros intereses, nos traiciona aprovechando de su posición de poder. Por el otro, la victoria de Trump ha contribuido a amplificar mi sensación corporal de agitación e incomodidad porque alguien que ya sabemos perfectamente el asco que da, viene premiado por la sociedad, alabado e incluso escogido como líder de una nación, por 2ª vez.
En medio de mi reacción de desregulación no he parado de leer la cuenta de IG de Cristina Fallarás en la que casi todos los días me aparecen historias de Abuso Sexual Infantil (ASI) Intrafamiliar. Ya publiqué en redes algún comentario al respecto y quiero extenderme un poco más aquí sobre este tema; seguramente mis comentarios no han llegado a nadie ya que no tengo ninguna intención de jugar al juego de modificar palabras para evitar la censura de IG.
Hace unos años, cuando empecé este blog, uno de mis objetivos era poder hablar de ASI Intrafamiliar porque costaba muchísimo visibilizar otras historias que no fuesen los abusos de curas, profesores u otro personal que acompaña a menores. A pesar de que estos casos existen, no son la mayoría y hablar solo de estos, en mi percepción, refuerza la idea del monstruo que vive fuera de nuestras casas. Una vez, en un evento de una asociación referente sobre ASI aquí en BCN, se proyectaba un corto que había recibido varios premios y narraba la historia de un abuso en unas colonias de verano. Yo comenté públicamente mi frustración porque sentía que había una gran dificultad en poner el foco en el entorno familiar que es donde ocurren más del 80% de los abusos sexuales. No recuerdo a cuántas convocatorias participé porque quería visibilizar este tema y no encontré ninguna puerta abierta y por esto decidí finalmente empezar el blog y grabar mis propios documentos audiovisuales sin ningún otro apoyo que el trabajo gratuito mío y de mis amistades y el interés de un centro cívico (el del Guinardó) que fue el único que le pareció importante visibilizar el contenido que yo proponía. Lo escribo y siento rabia por ese silencio social aunque ésta se calma cuando hoy veo que la situación ha cambiado.
La referente de esta asociación me dio la razón y contó las dificultades que ellas también habían encontrado para hablar de ello aún siendo una organización referente en el territorio.
Hoy leo las historias publicadas por la Cristina Fallarás y hay infinidades de ellas que hablan de esto: padres, tíos, hermanos, primos y abuelos que abusan. Uso el masculino porque, si es cierto que pueden haber agresoras también, no tenemos que olvidar que el abuso sexual infantil afecta mayoritariamente a mujeres y el 90% de los agresores son hombres. Además, el ASI es un trauma que se asienta encima de otro trauma preexistente: si hablo, no me creerán/apoyarán por la razón que sea y en esto las mujeres tenemos la desventaja de nuestro propio estereotipo (somos “por naturaleza” histéricas, intensas, demasiado sensibles y un largo etcétera).
Hoy sin embargo esta rabia es diferente, ya no es solo mía y es un poco más nuestra, es plena de posibilidades, es escuchada y acompañada, se nutre y se transforma en una comunidad de personas que finalmente se está atreviendo a compartir la propia.
Hace unos años me encontré con Gloria Solsona, una terapeuta con vivencias y formación similares a las mías, y en seguida nos fue claro que queríamos andar este camino de sanación y lo queríamos hacer juntas, ya que habíamos vivido suficiente tiempo en soledad y aislamiento.
De allí, creamos un proyecto al que hoy le quiero dar visibilidad: Ama(te).
No es anodino que me visibilice con esto, por mucho tiempo no he podido hacerlo, la visibilidad era sinónimo de peligro pero he aprendido que me puedo apoyar en mis vínculos cuando siento miedo y juntas nos sostenemos mejor.
El proyecto se compone de 2 ramas principales:
1) los grupos de ayuda para sobrevivientes de ASI.
Los grupos de ayuda permiten a la persona:
- Compartir su trauma de abuso sexual infantil en un entorno seguro y descubrir cómo otras personas han vivido las emociones y situaciones que nos daba verguenza o miedo compartir en su momento.
- Salir del aislamiento al que se ha sometido descubriendo que puede encajar en una comunidad siendo genuina con su herida.
- Aprender la importancia de mostrarse vulnerable y de volver a confiar en la vida y en otras personas y a la vez establecer los límites que permiten cuidarse en el contacto con lxs otrxs.
- Entender cómo actúa el trauma y concretamente el del abuso sexual.
- Adquirir herramientas para gestionar sus estados de desregulación (entre las que está permitirse buscar conexiones seguras que nos ayuden a volver a regularnos).
En fin, el grupo provee una conexión segura para poder compartir mi trauma y mi sentir y así transformarlo gracias a relaciones presentes y sintónicas.
2) Los talleres grupales de fin de semana, para observar cómo nuestro trauma influencia nuestra experiencia del amor y el deseo.
En los talleres trabajamos con la herida que ha contribuido a desarrollar nuestro estilo de apego, observamos nuestros mecanismos de defensa (encarnados en nuestro cuerpo) en las relaciones sexo-afectivas e imaginamos caminos de sanación de nuestras heridas. Nos enfocamos en el trauma en su definición más general
(si alguien tiene dudas, puede mirar este vídeo que explica lo que es el trauma de una forma muy entendible: Trauma and the Nervous System: A Polyvagal Perspective) y, por lo general, el taller de fin de semana se dirige a todas las personas que resuenen con la propuesta porque otro propósito que tenemos es dejar de solucionarnos nuestros problemas en soledad y ponernos en contacto profundo con nuestro cuerpo y con las otras personas participantes, para responsabilizarnos colectivamente de nuestras heridas y mejorar nuestra conexión y sintonía.
Finalmente, este es nuestro proyecto que surge de un camino particular pero hoy hay multitudes de proyectos, públicos y privados, así que si tienes inquietud para trabajar tu historia de abuso, busca lo que más te conviene y no te acostumbres al sufrimiento, se puede salir de eso.
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